No están Protegidos
Los niños de Pakistán y Bangladesh son secuestrados y vendidos, por sus propios padres, a traficantes que los llevan a los Estados del Golfo Pérsico, incluyendo a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, para hacerlos trabajar como jinetes de camellos.
Estos niños tienen de 3 a 7 años de edad y son mal alimentados para asegurarse de mantener un peso por debajo de las 35 libras. Sufren abuso físico por parte de los traficantes y trabajan todo el día entrenando a los camellos. Muchos de ellos sufren dolorosas lesiones y hasta mueren al caerse de los camellos durante las carreras.
Las víctimas infantiles del tráfico son muy vulnerables al VIH/SIDA. La idea falsa de que tener sexo con una persona virgen disminuye las posibilidades de contagiarse con el VIH/SIDA ha incrementado la demanda de prostitutas infantiles.
Niñas entre las edades de 15 a 17 años son traficadas de Tailandia y Taiwán a Sur África. Los traficantes reclutan a estas niñas con la promesa de darles trabajos como meseras o trabajadoras domésticas. Una vez que arriban a Sur África son forzadas a la prostitución.
Niños filipinos son traficados a países de África, del Oriente Medio, Europa Occidental y Asia Sur-oriental, donde son explotados sexualmente.
Los traficantes les hacen préstamos monetarios a los padres y las niñas son forzadas a prostituirse para pagarles a los traficantes. En un caso, una mujer filipina alquiló a su sobrina de 9 años a extranjeros para que tuvieran sexo y eventualmente la vendió a un pedófilo alemán.
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