Más de cientos de miles de niños han sido reclutados para fuerzas armadas gubernamentales al igual que para grupos de oposición. Aunque la mayoría de los soldados se encuentran entre los 15 a 18 años, muchos de ellos tienen 10 años y en algunos casos son menores.
En muchos países se usan niños y niñas como soldados; las niñas en particular corren el riesgo de ser violadas, acosadas sexualmente o abusadas.
La disponibilidad extensa de armas ligeras permite que los niños lleguen a ser asesinos eficientes en combate. Los niños soldados con frecuencia son usados para tareas especiales, incluyendo el cometer atrocidades en contra de sus propias familias y comunidades.
Mientras muchos niños pelean en las líneas delanteras, otros son usados como espías, mensajeros, centinelas, porteros, sirvientes y hasta esclavos sexuales; utilizan a los niños a menudo para detonar minas.
El problema es más crítico en África y Asia, aunque también son usados como soldados por los gobiernos y grupos armados en América Latina, Europa y el Oriente Medio.
Aunque algunos niños son reclutados a la fuerza, otros son conducidos por la pobreza y la discriminación. Muchos niños se unen a los grupos armados después de haber sufrido el abuso en las manos de las autoridades del estado.
Los gobiernos y los grupos armados usan niños porque pueden ser condicionados fácilmente para matar sin miedo y obedecer sin pensar; en algunas instancias, les proveen drogas y alcohol. A menudo son tratados con brutalidad y los castigos por cometer errores o intentar desertar son severos.
A veces los niños se lesionan o mueren durante los extenuantes regimenes de entrenamiento. Entre más se extiendan los conflictos bélicos, es más probable que los niños continúen siendo abusados para estos fines.
|