Buen paso por combatir aquí la trata humana

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Buen paso por combatir aquí la trata humana

sábado, 25 de febrero de 2017
El Vocero

Las acciones que comienzan a tomarse con la firma de una orden ejecutiva que crea un organismo que formule la política pública para proteger a las víctimas y sancionar a victimarios de la trata humana, así como el adiestramiento del personal para identificar y atender estos casos, otorgan un justo valor a un problema invisibilizado en Puerto Rico.

La trata humana existe en nuestro País y, para combatirla, es determinante que los ciudadanos sepan identificar la multiplicidad de rostros de ese flagelo, para que pueda reconocerlos y evitar ser parte de una maquinaria infame que consume vidas a cambio de dinero. La trata de personas es, después del narcotráfico, la segunda actividad ilegal más lucrativa del mundo, según datos de la Fundación Ricky Martín, dedicada por más de una década a concienciar y educar sobre el problema. Es un negocio que genera unos $150 mil millones anuales a costa de la esclavitud de unos 45 millones de personas en el mundo. En Puerto Rico, informes revelan que desde 2011 se han procesado unos 40 casos, principalmente en la esfera federal.

Pero las dimensiones del problema aquí no son del todo claras, en parte porque el desconocimiento generalizado impide identificarla para atenderla y prevenirla. Lo dijo hace un mes el supervisor de crímenes contra la niñez y tráfico humano de la fiscalía federal, Marshal Morgan, quien ha propuesto adiestrar a los policías para enfocar los esfuerzos de investigación y procesamiento en los explotadores de niños y mujeres sometidas a trabajos sexuales.

La explotación sexual es una de las caras más visibles, pero no la única de las despreciables manifestaciones del crimen de la trata humana que germina en Puerto Rico, y que desde aquí también importa y exporta víctimas. Un informe al respecto del Departamento de Estado federal publicado en 2012 confirma que Puerto Rico es fuente, puente y destino de la trata. También son comunes aquí la mendacidad, el tráfico de drogas, la explotación con fines reproductivos y la explotación laboral. Lo confirma el estudio recién divulgado, tesis de maestría realizada por tres estudiantes de trabajo social de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, que revela datos preocupantes sobre las condiciones de vida de niños y jóvenes a quienes el Estado ha removido de sus hogares por ser escenarios de maltrato. Entre los hallazgos, dicho informe cita a menores de un grupo de 21 entrevistados, que aseguran haber sido obligados a someterse a distintos actos que cabrían bajo la definición de trata humana.

Que no lo veamos o que no ocurra a escalas mayores como en otros países, no justifica que se le reste importancia. Menos que se pretenda proyectar que esas atrocidades no pasan aquí. Hacerse de la vista larga, o peor, aceptar ser parte de dicho esquema aduciendo ahorros o beneficio alguno, significa hacerse cómplice en perpetuar ese indignante ciclo de violencia. Compartir o divertirse con imágenes sexuales de menores, contratar a sabiendas de que se paga por debajo de los requerimientos de ley o saber y callar que alguien es sometido a condiciones indignas es normalizar una situación que no debe tener cabida en nuestra sociedad.

El problema de la trata humana es uno multidimensional y complejo. Requerirá pues sumar un acercamiento integrador a las iniciativas recién establecidas. Quedará corto cualquier esfuerzo que no ataje sus raíces, entre ellas, la desigualdad, la cultura machista, la que cosifica o monetiza a las personas, pues son estos semilleros de víctimas y victimarios. También para eso hay que educar y adiestrar, no solo al personal que se encuentra en la primera línea de acción contra la llamada esclavitud moderna como policías, trabajadores sociales y maestros, sino también a legisladores, judicatura y ciudadanía en general. Febrero ha sido declarado Mes contra la Trata Humana, pero los esfuerzos por educar, reconocerla y combatirla deben continuar. Que el gobierno, el sector privado, las organizaciones sin fines de lucro y, sobre todo, cada ciudadano y ciudadana procuren el bienestar de cada persona en Puerto Rico tiene que ser parte de la fórmula.

Enlace:
http://www.elnuevodia.com/opinion/editoriales/buenpasoporcombatiraquilatratahumana-editorial-2295036